Como una búsqueda consciente e introspectiva, el tarot puede ayudarnos a sentirnos más espirituales, haciendo descubrimientos importantes que pueden ayudarnos a sobrellevar los altibajos de la vida con mayor resiliencia. El tarot es una de las muchas formas de aprender más sobre nosotros mismos, nuestros ideales y objetivos; una búsqueda consciente que mantiene la mente «en el aquí y ahora», mientras nos concentramos en el profundo simbolismo que se encuentra en nosotros.
Cada carta en los arcanos mayores representa una etapa diferente en el crecimiento y desarrollo personal de una persona, y colectivamente cuentan la historia del viaje del Loco a través de la vida. El Loco es el personaje principal de esta historia y, a medida que avanza en el mazo, aprende lecciones importantes y enfrenta desafíos que lo ayudan a convertirse en una persona más sabia e ilustrada.
Esta metáfora refleja el viaje de autodescubrimiento que muchas personas emprenden a lo largo de sus vidas. Es una forma de comprender las experiencias y los desafíos que todos enfrentamos a medida que crecemos y aprendemos, y cómo podemos usar estas experiencias para convertirnos en personas mejores y más completas.
Este viaje no es fijo ni predeterminado, sino más bien una historia interconectada y en evolución que refleja los altibajos de la vida misma.
Pero ¿realmente ayuda?
El tarot nos provee de una herramienta interior para manejar y darle sentido al espectro de experiencias y emociones que podríamos enfrentar. Puede ser una forma de conectarnos con el mundo, dándonos tiempo para dar un paso atrás y observar las situaciones que nos rodean (nuestros estados de ánimo) para ver qué nos hace felices, ansiosos, tristes o sentirnos raros, de bajón, contentos.
Una lectura de tarot, sirve para conectarse con las energías, calmarse, concentrarse en una intención, un deseo o un interrogante.
El lenguaje simbólico de las cartas es un catalizador, que nos lleva a diseccionar y discutir esos temas que nuestras mentes conscientes no son capaces de comprender. Las cartas tienen un significado específico y no son simplemente imágenes ambiguas abiertas a la interpretación. Es beneficioso dejar que la imagen de una carta aterrice en nuestra conciencia, justo donde tenemos que hacerlo. Lo que sale es algo profundo, a la medida de nuestras necesidades, mucho más útil que cualquier cosa que hubiésemos imaginado.
Las religiones, el tarot y otras creencias sobre cómo está estructurado el universo nos dan un sentido de paz, porque sentimos que podemos planear para el futuro. Mientras más seguros, preparados y a salvo nos sintamos dentro de nosotros mismos y con respecto a la gente que nos rodea, mejor podremos tolerar lo desconocido.