Llegamos al período de mayor oscuridad y tranquilidad del año; esta combinación de la noche más larga y el día más corto nos ofrece recordar la luz que se encuentra tras la penumbra. De este modo, realentizamos la energía hasta sincronizarnos con el ritmo de la luna : nos dirigimos hacia dentro en busca de nuestra luz interior.
Este es el momento en que la luz se oculta durante la noche más larga y el Sol desciende a Capricornio. Esta oscuridad saturnina y simbólica representa un período de profunda reflexión, conclusiones y preparación para un nuevo capítulo de vida. El solsticio no es únicamente oscuridad: es la promesa de retornar renovados hacia la LUZ.
Después del 21 de diciembre, los días comienzan a alargarse, lo que simboliza una renovada esperanza y un renacimiento.
Es un periodo fructífero para formular nuevas intenciones (recolectar lo nuevo) que se desarrollarán y obtendrán impulso con la primavera (cosechar los frutos).
En todas las culturas se han realizado ritos y celebraciones asociados tanto con la mágica llegada del solsticio de invierno y de verano, como con los equinoccios, ya que simbolizaban las diferentes etapas del ciclo de la vida en la naturaleza: Nacimiento, crecimiento, madurez y muerte (que incluye el renacimiento). Además, tales etapas coincidían con los diversos momentos desde que se sembraba, continuando con la labranza, la recolección de los frutos y la escasez del invierno.
El solsticio de invierno está relacionado con el fin de la madurez y el comienzo de la muerte, pero una muerte que se entiende como transformación y renacimiento.
Es un momento que nos invita a la introspección, a mirar hacia dentro para realizar cambios en lo que ya no nos sirve, a observar los objetivos logrados y evaluar tanto los que hemos alcanzado como los que no, y tras un periodo de “letargo” conseguir la fuerza necesaria para regenerarnos y reaparecer en el mundo con la energía suficiente para comenzar nuevos proyectos.
Es el momento de desechar lo que no nos gusta de nosotros y, poco a poco, al llegar la primavera, ver la luz y potenciar todo lo bueno que tenemos dentro.
El solsticio de invierno se presenta para muchos como un momento de nostalgia y recogimiento, en el que a menudo nos sentimos más lentos, cansados y puede que menos motivados para asumir nuevos propósitos.
El momento del solsticio de invierno era considerado por las civilizaciones antiguas como el instante en el que el Sol triunfaba sobre las tinieblas, siendo símbolo de vida y luz.
Permanezcamos dispuestos a lo que pueda surgir en el silencio y la oscuridad; los necesitaremos cuando comience el nuevo año.
