Una pregunta recurrente que solemos hacerle al Tarot es: «¿Cuándo?» ¿Cuándo conseguiré ese trabajo? ¿Cuándo encontraré el amor?
Estas preguntas, sin que nos demos cuenta, implican que los eventos no dependen de nosotros, sino que están predeterminados (o no) en algún enigmático libro que contiene nuestro Destino, y al cual el tarotista puede acceder.
El tema del tiempo es todo un enigma y cada individuo tiene su propio enfoque. Debemos descubrir cuál es nuestro enfoque.
En la tradición, se ha relacionado a los Arcanos Menores con el paso del tiempo. Algunos autores asignan días a las Cartas de Bastos, semanas a las de Espadas, meses a las de Copas, y años a las de Oros. Sin embargo, existen diferentes interpretaciones (algunos asocian días a las de Copas, semanas a las de Bastos, y meses a las de Espadas). Es cierto que Bastos y Espadas son mucho más veloces que Copas y Oros.
No obstante, la problemática de responder a este tipo de preguntas de manera inquisitiva reside en que estamos despojando de poder al Consultante. Lo estamos colocando en una posición pasiva, esperando que las cosas sucedan como por arte de magia, como si no tuviera control sobre su propia vida.
Una alternativa es responder, apuntando a la responsabilidad que el Consultante tiene en la construcción y vivencia de su propia realidad. Si falto al trabajo todos los días, es probable que me despidan pronto. Si me destacó, probablemente obtenga un ascenso tan pronto como sea posible. Si despilfarro, nunca podré hacer ese viaje que tanto anhelo, pero si ahorro, pronto será una realidad.
Podemos replantear estas preguntas en base a lo que el Consultante debe hacer para que algo se haga realidad. Por ejemplo, en vez de preguntar «¿cuándo me van a ascender en el trabajo?», según el 3 de Oros podríamos decir «cuando aprendas a trabajar en equipo».
O en lugar de preguntar «¿cuándo me enamoraré?», según el 4 de Copas podríamos responder «cuando encuentres estabilidad emocional». De esta manera, le damos a la persona algo específico en lo que enfocarse para alcanzar su meta.
El Tiempo en los Arcanos Mayores
- El Mago
Temporada: Primavera. Duración de la previsión: Corto plazo, acción muy rápida.
- La Papisa o Sacerdotisa
Temporadas: Mayo y junio. Duración de la previsión: Efectos duraderos, de uno a tres meses.
- La Emperatriz
Temporadas: Plena primavera, inicio del verano. Duración de la previsión: Bastante rápida, de dos semanas a un mes.
- El Emperador
Temporadas: Verano, finales de otoño o finales de invierno. El evento se produce en un mes o mes y medio, pero sus efectos son duraderos.
- El Sumo Sacerdote o Papa
Junio y septiembre. Plazo de realización bastante breve, máximo quince a veinte días.
- Los Enamorados o la Indecisión
Junio y septiembre. Duración de la previsión de quince días a tres meses.
- El Carro o El Triunfo
Otoño, diciembre. Los eventos ocurren rápidamente, en una o dos semanas como máximo.
- La Justicia
Temporada: Octubre. Carta con efectos rápidos, de tres meses a un año y medio.
- El Ermitaño
Invierno, diciembre. Duración muy larga, de 6 meses a tres años, e incluso más.
- La Rueda de la Fortuna
En pleno invierno, enero llega con su variado tiempo de realización, que puede oscilar desde unos pocos días hasta cuatro largos meses. A veces, incluso marca un período de un año completo.
- La Fuerza
En los ardientes días del verano, en agosto, esta carta tiene un efecto rápido y fulgurante, que alcanza su máximo impacto en una semana, pero su influencia duradera.
- El Colgado o El Discípulo
El frío se adueña de marzo, poniendo fin al invierno. Durante cinco o seis meses, la energía de esta carta tiende a perdurar y mantenerse presente en nuestras vidas.
- La Muerte
Las primeras etapas del otoño y el invierno son testigos de esta poderosa carta. Un año completo debe transcurrir para que sus efectos se manifiesten. Aunque los plazos para su realización son relativamente rápidos, de tres a cuatro semanas, su influencia es duradera y profunda.
- La Templanza
En el frío y tranquilo mes de febrero, el plazo abarcador de realización de esta carta oscila entre tres meses y un año, en promedio. Un tiempo razonable para alcanzar el equilibrio necesario.
- El Diablo
Cuando el otoño hace su entrada, esta carta surge con todo su poder en dos o tres meses, pero su influencia continúa afectándonos durante un período más largo, de cinco a seis meses.
- La Torre
Los primeros signos de la primavera y del invierno nos presentan el efecto rápido de esta carta, surgiendo con intensidad durante un período de dos semanas.
- La Estrella
En plena primavera y al comienzo del otoño, esta carta se muestra con un efecto más lento, pero su realización abarca desde uno hasta tres meses. Una luz que brilla por su propia cuenta.
- La Luna
Julio es testigo de esta carta, cuyo plazo de realización se extiende desde tres meses hasta un año, aunque en ocasiones puede prolongarse aún más, manteniendo su misteriosa influencia.
- El Sol
Junio, el solsticio de verano es el momento clave para esta carta resplandeciente. Su efecto puede durar desde tres semanas hasta un año completo, irradiando su energía en nuestras vidas.
- El Juicio final
Cuando el último llamado suene, hará eco en nuestras almas y nos llevará a la reflexión y la transformación. Una oportunidad para renacer y tomar decisiones que nos guiarán hacia un nuevo comienzo. La previsión se avecina, dura apenas de una a tres semanas.
- El Mundo
Marcan el destino. La mirada se extiende por uno a tres meses.
- El Loco o el arcano 0
Invita a adentrarse en lo imprevisible.
Cuando deseamos algo, a menudo queremos que suceda de inmediato y tendemos a olvidar que a veces es necesario realizar un trabajo interno que nos prepare para lo que esperamos.
El tiempo, ese enigma inescrutable, a veces se desliza con astucia, regalándote un fugaz diciembre sin revelar el año que esconde tras su velo misterioso.
