Vivenciar en la Danza con el Tarot nos inmersa en la cautivadora energía de las cartas, tan sutil como potente.
Dejamos atrás el bullicio de nuestra mente consciente y nos sumergimos en el vasto mundo del cuerpo y su energía universal. La danza se transforma en una herramienta extraordinaria que nos permite adentrarnos en nuestro propio «espacio interior», dejando de lado los dictados del mundo exterior y las expectativas que nos imponen.
Lo primero que debes hacer al practicar la danza tarot es encontrar un espacio tranquilo y libre de distracciones, ya sea en el interior o en plena naturaleza. Personalmente, prefiero una habitación serena, donde pueda utilizar el espacio con amplitud y en privacidad. En ocasiones, también impregno el ambiente con sahumerio suave y una vela, como elemento de enfoque, pero no siempre es necesario.
Coloca la carta que deseas utilizar para canalizar tu energía frente a ti, aprovechando la luz de la vela (o cualquier otra fuente de iluminación suave, si no te atraen las velas). Antes de comenzar el trabajo corporal, toma tres respiraciones profundas. Inhalando de forma lenta y completa, visualízate siendo envuelto por una brillante luz blanca que te rodea completamente. A medida que exhalas pausadamente, siente cómo todas tus preocupaciones se disipan gradualmente
Conéctate con lo sutil y potente que hay en ti
Si estás utilizando una vela, intenta concentrarte en la danza de su llama mientras realizas este ejercicio.
Es hora de dirigir tu atención en la carta que tienes frente a ti. Deja que tu mirada se suavice y contemple la carta sin dejarte llevar por pensamientos. Permítete unirte con la carta y sentir las impresiones que te llegan. Cuando estés listo, regresa lentamente a tu estado de calma. Estira los brazos y las piernas, mueve la cabeza y los hombros, y vuelve a conectarte completamente con el mundo físico.
La danza puede ser usada para conocer una carta o se puede utilizar una carta específica para obtener respuestas a cuestiones concretas de la vida. Todas las cartas de la baraja pueden ser empleadas: los Arcanos Mayores te brindan consejos espirituales, los Arcanos Menores te indican acciones que puedes llevar a cabo en la vida cotidiana. Las Cartas de la Corte se pueden utilizar si la situación gira en torno a una persona en particular o si deseas conocerte mejor a ti mismo (o si buscas integrar diferentes partes de ti mismo).
Cada lectura que realizamos nos brinda la oportunidad de danzar y permitir que fluya nuestra energía corporal. Simplemente observa las cartas y mantén en tu mente la pregunta: “¿Qué necesito saber?” “¿Cómo se encuentra mi energía?” “¿Cómo siento mi cuerpo?” “¿Hay algo (pensamiento, recuerdo, diálogo, actitud, etc.) que me cause molestia?”
Cada lectura que hacemos nos ofrece la oportunidad de movernos de manera armoniosa. Puedes hacerlo al comienzo de la lectura, después de voltear todas las cartas o al finalizarla. Simplemente observa las cartas y mantén en tu mente las preguntas que necesites trabajar. También, es posible que no haya ninguna pregunta, entonces simplemente baila y canaliza tu energía, liberándola naturalmente a través de tu cuerpo.
Explora la conexión entre la danza y el tarot
Recuerda: Tal vez sea útil que anotes las insights que surjan durante la clase de danza tarot, ya que podrían desvanecerse de tu mente consciente, al igual que los sueños si no los escribes en papel.
Importante: Si estás creando la historia por ti mismo/a, mantén un ritmo constante. No te detengas a pensar, simplemente observa hacia dónde te llevan los movimientos de tu danza. Si estás bailando en grupo, formen un círculo y bailen en sincronía los unos con los otros.
Esta resulta ser una forma magnífica de concluir una clase (o una reunión), ya que une a las personas, permite que las cartas del tarot se expresen para todos y deja que los mensajes sean ricos en lecturas y interpretaciones. ¡Todos son bienvenidos!
Carolina de Pedro Pascual
Barcelona. septiembre, 2024

El Tarot y la Danza : el movimiento interior de los arcanos del tarot
Explorando el simbolismo del tarot a través de la danza, por Carolina de Pedro – 2da parte